¿Cómo puedes estar seguro que los productos que te ofrecemos son realmente orgánicos? La respuesta: la certificación participativa.
Normalmente, para que un producto pueda llamarse "orgánico", este debe de contar con una certificación por parte de alguna agencia cuyas comisiones excluyen a aquellos productores que sólo cuentan con pequeños espacios de terreno para trabajar*. Bajo este esquema, a pesar de que el sistema de producción de algún campesino sea orgánico, el producto no puede ser ofertado como tal legalmente y el producto debe de ser ofertado como convencional.
Como respuesta a esta situación, hace algunos años nacieron los Sistemas Participativos de Garantía (SPG) en Brasil como eje fundamental de las distintas Ferias Agroecológicas que se llevan a cabo en todo el país. Estos sistemas pronto se extendieron por todo el mundo y ahora son desarrollados en países tan diversos como India, Costa Rica, Francia, y México. Estos sistemas dan la posibilidad al pequeño productor de ofertar su producto como orgánico y al consumidor le brindan la confianza de que el producto es verdaderamente lo que dice ser.
La certificación participativa, o los sistemas participativos de garantía como se le conoce en otros países, son procesos donde productores, técnicos, educadores ambientales y consumidores verifican mediante un proceso pre definido que la producción de un producto cumpla con los estándares orgánicos internacionales promovidos por instancias tales como la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM por sus siglas en inglés) o la Red Nacional de Tianguis y Mercados Orgánicos de México.
Si deseas obtener mayor información sobre la certificación participativa, la cual se encuentra en desarrollo dentro del Círculo de Producción, te recomendamos leer el documento siguiente. Así mismo, te invitamos a participar como parte de nuestro comité certificador. Sólo tienes que enviar un correo con tu nombre y número de teléfono a info@circulodeproduccion.com y nos comunicaremos contigo.

*En México más del 90% de los campesinos cuenta con predios de entre 0 y 5 hectáreas, mientras que en los Estados Unidos, un campesino promedio cuenta con más de 50 hectáreas de tierra.